Kirchner-Augustus

According to an old Swiss ‘Lexikon der Politik’ (translating from its Sp. version) the concept of ‘caesarianism’ applies to a type of government that rises into power not by means of clean elections but by an act of force subsequent to a severe crisis.
The ‘caesarean’ ruler claims to be the true representative of the people but, in fact, he protects the properties of the rich ones. Although -this is what interests me most- he deprives those classes of its power and privileges. There are still elections and plebiscites to cover a true dictatorship under an external disguise of formal democracy.
Nestor Kirchner became president of Argentina by means of a clean election after a severe crisis with a small number of positive votes in a midst of general skepticism. Yet, this kind of characterization aroused in many blogs after the 25ht of May meeting in Plaza de Mayo.
What those people seems to forget is that the State machinery have been almost dismantled for ten years previously. His ‘benevolent caesarianism’ (to coin an oxymoron) derives from two factors: 1) economic success and 2) lack of opposition credibility. Private ownership of productive apparatus is still predominant and there is not a demagogic machinery capable of mass mobilization against some kind of ‘hidden enemy’; just a mild consensus because of a general opinion that ‘we feel better now’.
A major difference with previous peronist incarnations is that local ‘caudillos’ lacks proper power over its ‘clients’ and they themselves became clients of the ‘benevolent caesar’. As Perón used to say: ‘it’s just that the others were worse than what we are’.
Según un viejo ‘Lexikon der Politik’ suizo (Diccionario de Política, Bs As, 1958), el concepto de “cesarismo” se aplica a un tipo de gobierno que no alcanza el poder por medio de elecciones limpias sino por un acto de fuerza subsecuente a una crisis severa.
El gobernante “cesarista” proclama ser el representante verdadero del pueblo pero, de hecho, él protege las propiedades de los ricos. Aunque - esto es lo que más me interesa- privando a aquellas clases de su poder y privilegios.
Todavía hay elecciones y plebiscitos para cubrir una verdadera dictadura con un disfraz externo de democracia formal.
Nestor Kirchner se hizo presidente de la Argentina por medio de una elección limpia, después de una crisis severa, con un pequeño número de votos positivos en medio del escepticismo general. Sin embargo, esta clase de caracterizacion apareció en muchos blogs después del acto del 25 en Plaza de Mayo.
Lo que aquella gente parece olvidar es que la maquinaria estatal había sido casi desmontada durante los diez años previos. Su “cesarismo benévolo” (por acuñar un oxímoron) se deriva de dos factores: 1) éxito económico y 2) carencia de credibilidad de la oposición. La propiedad privada del aparato productivo es todavía predominante y no hay una maquinaria demagógica capaz de la movilización de masas contra alguna especie de “enemigo escondido”; apenas un consenso moderado debido a una opinión general de que “nos sentimos mejor ahora”.
Una diferencia principal con encarnaciones peronistas anteriores es que los”caudillos” locales carecen del poder propio sobre sus “clientes” y ellos mismos se hicieron clientes del “césar benévolo”. Como Perón solía decir: ‘’es sólo que los demás eran peores que lo que somos nosotros'’.








