Agustín Rossi
Hay homenajes y homenajes, ya sé. Pero, bueno, esto es lo que mal o bien, sé hacer y aquí va.
De onda, para que lo difundan todos los amigos y compañeros que crean que pueda ayudar en algo.
Aunque no hubiera tenido la oportunidad de conocer su disposición llana y hospitalaria para compartir su tiempo con la banda de blogueros a los que nos recibió en Rosario, me bastaría con saber la catadura moral de los fascinerosos que lo atacan para desearle lo mejor para el 28.
¡¡Fuerza Agustín!!




