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Teragno y Frondizi, los incomprendidos

October 26, 2009

Terragno_Frondizi

 

En un recuadro de esta entrevista, Rodolfo Terragno -quien parece no haber sido nunca aceptado del todo por los radicales- recuerda su trato con Frondizi. Rescata su política petrolera y su posición de incorporar al Peronismo en el sistema político, incomprendida por otros en su momento. No menciona el plan Conintes ni otros vaivenes de una relación complicada.

En el cuerpo principal del reportaje se puede destacar el rechazo de que el parlamentarismo solucionaría el carácter personalista del presidencialismo ("el gobierno más personalista fue el de Thatcher"). Dice que tuvo que abandonar el gobierno de la Alianza cuando pretendió ejercer sus atribuciones constitucionales como Jefe de Gabinete y no como un secretario presidencial.

 Justamente esta semana en una entrevista televisiva, el ex presidente De la Rúa se quejó de que algunos ministros, como Terragno, se comportaban como primeras figuras. Su error -según él- fue ser demasiado generoso al convocar a sus colaboradores por su talento. País ingrato.

Lula y Brasil: “El secreto de mi éxito”

October 13, 2009

Lula_Brasil

No, no tengo ese secreto, pero es un título con buen gancho. Donde sí se dan una variedad de razones para que se hable tanto de esta dupla es en este artículo al que corresponde la ilustración. De ente los datos aportados, hay dos que me interesan porque aluden -sin explicitarlo- a dos condiciones históricas poco dimensionadas habitualmente. 

 Uno de esos datos es la menor centralización geográfica del poder político en Brasil que en Argentina. El otro es la alianza preferencial con EE.UU. desde la 2ª Guerra Mundial. Sospecho que ambos tienen que ver con las circunstancias que mantuvieron al Brasil a la zaga nuestra hasta hace 60 años y se transformaron en ventajas desde entonces.

El federalismo de Brasil está ligado a la temprana formación de distintas élites coloniales, dedicada a diferentes productos de exportación cada una, sucediéndose en el predominio sin dejar de competir entre sí. Es lo que se conoce como "ciclos del palo brasil, del azúcar y del café", a lo que hay que sumar la minería. Frente a esta falta de unidad de las clases dominantes adquiere fuerte autonomía la burocracia estatal (formada y nutrida durante la radicación temporaria de la casa real portuguesa) encargada de negociar entre los sectores. La tardía independencia y abolición de la esclavitud configura una sociedad muy desigual y poco integrada.

En la Argentina, en cambio, tras las guerras civiles se conforma una clase dominante unificada en torno a la complementación agropecuaria con el capitalismo europeo (británico en primer lugar) y el puerto único. El Estado, así, se reduce a poco menos que otra de las ramas de negocios de esta élite diversificada y padecerá luego los avatares de ser, apenas, un instrumento en la disputa distributiva. El aporte europeo de capitales y población necesarios para ocupar las actividades subsidiarias a ese esquema dependiente (chacareros, ferroviarios, comercio, etc) generó los caracteres secundarios de una semejanza superficial con la metrópolis. Espejismo de una futura sociedad plenamente industrializada cuya realización era contradictoria con ese esquema complementario iinicialmente exitoso (para la clase dominante).

La decadencia europea y el ascenso estadounidense al predominio mundial invirtió las ventajas relativas de la Argentina y el Brasil. La primera intentó aferrarse inútilmente a una potencia en decadencia (motivo real de la neutralidad en la guerra) hasta ser liquidada por el competidor norteamericano. Por las razones inversas se cimenta la alianza del Brasil con la nueva potencia en la fundamentación de su industria (siderúrgica de Rio Doce). Y será el Estado la fuerza impulsora de la transformación de los "fazenderos" cafetaleros (y algunos inmigrantes) en la burguesía industrial paulista. Proceso de transformación eludido por la clase dominante argentina intentando forzar desde el Estado (por asalto militar o cooptación menemista) la financiarización  de la economía y destruyendo la base industrial del poder sindical. Un callejón sin salida donde nos estrellamos en 2001-2.

Con esta perspectiva tal vez se comprenda mejor lo absurdo (y perverso) de quienes agigantan los logros del vecino para cuestionar, por contraste, los supuestos defectos de las gestiones kirchneristas desde el mismo diario desde el que impulsaron la involución del país.Y así, también hay que valorar el lance provocador de Rollo Tomasi (Lucas Llach) desde el propio "vientre del monstruo", como diría el viejo José Martí.

 

¿Qué te pasó TN?

October 10, 2009

Kirchner_camara

Milonga de los orientales

September 22, 2009

Kirchners_Mujica

Las relaciones entre orientales (uruguayos) y argentinos (¿o debería decir "porteños"?) han sido notables desde el inicio del trayecto hacia nuestra constitución como entidades políticas. Cíclicamente oscilamos entre una identidad común de base y el prurito narcisístico diferenciador.
Hasta la jornada histórica del triunfo electoral del Frente Amplio sobre el bipartidismo tradicional era más o menos fácil atribuir esas oscilaciones a los intereses competitivos entre las respectivas clases dominantes. Básicamente por el control exclusivo del acceso portuario hacia el interior.

Se puede decir sin exagerar que ese triunfo fue vivido como propio por los sectores progresistas de esta orilla del río. El exabrupto antiargentino (y la embarazosa disculpa posterior) del último Batlle parecía cerrar ese ciclo en el pasado. Sin embargo, la decisión de Tabaré Vásquez de llevar adelante la construcción de las papeleras comprometida por su predecesor y la cerrada negativa a considerar -siquiera como gesto- la reubicación de las plantas deshizo rápidamente el hechizo. La inconsistencia del gobierno de Kirchner para gestionar una salida rápida del diferendo dió la ocasión para que fuera desbordado por algunos oportunistas (léase De Angeli) que encontraron así una primera causa que agitar en la construcción de su figura pública.

La aparición de la candidatura de Mujica con su historia de lucha y su estilo llano, sin embargo, renovó la fe en una inminente corrección de esa primera experiencia fallida. Su aparición en el acto proselitista en el Luna Park fue seguida al detalle por algunas radios como si fuera un acontecimiento de la política propia. Esta nota del Dr. Ciapuscio es buen ejemplo de ese clima y disposición. Ni dio el tiempo para que fuera publicada que una filtración periodística volvió a poner la nota discordante. ¿Habrá que admitir nomás, el predominio de las diferencias por sobre la fraternidad?

 

La clase media tiene historia

September 15, 2009

Adamovsky_Mafalda

"Clase media" es uno de los conceptos más repetidos y menos claros del habla cotidiana de los argentinos. En su origen europeo, se designaba así a los primeros burgueses propietarios de industrias que no pertenecían a la antigua nobleza terrateniente ni a las clases trabajadoras subordinadas: campesinos (antiguos siervos de la Gleba) y proletarios.

Como se ve, esa clasificación no era válida entre nosotros que carecíamos tanto de una nobleza feudal (al menos desde la Revolución de Mayo) como de un campesinado fijado a la tierra y, menos aún, de industriales y proletarios. Así que el término fue adquiriendo contornos vagos, vinculados a los empleados de cuello blanco en el comercio y la administración pública. Pero, como señala el historiador Ezequiel Adamovsky en esta interesante entrevista, el término "clase media" no tuvo presencia notoria hasta un momento preciso: 1919-20. El "bienio rojo" en el que las clases dominantes entraron en pánico de que el fantasma de la Revolución Rusa alcanzara estas costas. Entonces la maquinaria periodística (esa productora de sentido e ideologías que reemplazó con ventajas al púlpito tradicional) se puso en marcha para convencer a esos trabajadores de cuello blanco de que sus intereses y valores sociales eran otros que los de los trabajadores manuales de cuello azul. "Divide et impera".

Adamovsky puntualiza, así, que la llegada del Radicalismo al poder en 1916 no pudo representar la de una clase media que todavía no había sido identificada ni se reconocía como tal. Pero otra cosa ocurre con el surgimiento del Peronismo. Para ese entonces, la pedagogía ejercida desde el vértice de la pirámide social había sido asimilada como escala de valores propios. Estos valores son como un cristal ideológico que tiñe de un color determinado la realidad: el ascenso social sólo es concebible a través de un esfuerzo individual legitimado por la educación.

La posibilidad de que el mejoramiento en las condiciones de vida se lograra a través de conquistas colectivas apoyadas por organizaciones sindicales rompía esa cosmovisión. Era repudiada aunque no afectara sus posibilidades económicas reales o -en todo caso- no estaban dispuestos como individuos a renunciar a esa escala de valores. En palabras del autor: "Las nuevas oportunidades para acrecentar el bienestar que ofreció el Estado en tiempos de Perón, asociado a los sindicatos, no siempre podían ser aprovechadas por los que se habían habituado a buscar canales de ascenso puramente individuales y no tenían la posibilidad o el deseo de involucrarse en formas de acción colectiva que apenas despreciaban…"

El Progresismo, cajón de sastre

September 10, 2009

Igle_Sol_MangA alguien se le ocurrió organizar un debate sobre el significado actual del "Progresismo" con esta curiosa mesa: Fernando Iglesias, "Pino" Solanas y el brasileño Mangabeira Unger.

Iglesias -como es fácil imaginar- presentó un planteo sugestivamente parecido al resumen Lerú de la Wikipedia en castellano, oponiendo "progresista" a "conservador" para pegarle (faltaba más) a Kirchner y a Castro. Pasando a las propuestas, Iglesias recitó el programa democrático liberal del s.XVIII, como si el problema actual fuera, todavía, derrocar al Estado Absolutista de los Luises. El agregado de unas pinceladas de programa económico "post-industrial" le dio ese toque moderno que disimula (pero confirma) su carácter retrógrado y neo-colonial.

Luego llegó el turno de Solanas para pegarle (faltaba más) a Kirchner. Pero esta vez, claro, desde la "izquierda" y con el programa del 45, contra la "profundización del modelo menemista". Porque -cualquiera lo sabe- desde 2003 que estaban dadas todas las condiciones de control del Estado sobre las corporaciones económicas, como para encarar sin más la apropiación de todas las rentas y su redistribución; asi, de una.

A esta altura quisiera compartir una duda: ¿alguien tomó nota de que hubo una corrida al dólar convergente con la crisis financiera global (como en el ‘89, como en el ‘01) y no pasó nada gracias a "la caja" K?; ¿Hacer "caja" en un Estado desfinanciado es "conservador" o "progresista"?

Finalmente, el ex profesor de Obama en Harvard no le pegó a Kirchner (¿para qué lo invitaron?) sino al Radicalismo y a la tibieza Socialdemócrata (¡en su propia casa!). Habló de profundizar el reformismo, la autonomía económica nacional y la democratización del Mercado. ¡Ah!… y de elecciones anticipadas.

El Progresismo no ha tenido buena prensa recientemente y por buenas razones. Porque mantener un "Estado débil para los pobres" sólo prepara el terreno para el advenimiento de un "Estado fuerte para los ricos" (como bien marcó Martín en Artepolítica). Y porque el "progresismo" ha sido usado en tantos platos diferentes (ver la Wikipedia en inglés) que ya no tiene sabor. En lo personal, el "progresismo" siempre ha significado el eufemismo con el que los comunistas revestían su aceptación de las reglas del juego democrático burgués.

¿Qué debe hacer, entonces, el Progresismo para ser progresista? Como bien señala M.E. Casullo en su comentario al post de Martín, asegurar derechos mediante legislaciones; como la legislación social peronista que sigue siendo la base vigente.
Sin embargo, me gustaría apuntar que esa legislación que protege (en cierto sentido "conserva") los derechos de los trabajadores sindicalizados no cubre las variadas condiciones creadas por el avance tecnológico y político capitalista hacia la flexibilización y el trabajo en negro.
La legislación progresista por venir será aquella que establezca los límites sociales del "uso y abuso" de la propiedad privada. Como ocurrió de hecho con las fábricas recuperadas durante 2002, con el derecho al trabajo de los empleados de una empresa fallida por sobre los acreedores; derecho que debería ser integrado a la Ley de Quiebras. O como se dispone a consagrar esta tardía Ley de Medios audiovisuales, ahora que hay que avanzar en unos meses lo que no hubo apuro por hacer en seis años. Mejor tarde que nunca. Típico.

Mejor “Pan y Circo” que “Circo sin Pan”

September 1, 2009

Cris_circo

A veces la ilustración de una nota se presenta tan obvia y desagradable que uno debe sudar la gota gorda para no reforzar un mensaje que le repugna, sin contradecirlo en forma grosera.
Es lo que me pasó con este artículo. El Dr. Ciapuscio, habitualmente moderado y con una larga historia vinculada al desarrollo científico aplicado, esta vez se dejó atrapar por la tentación fácil ante la intervención del Gobierno en la televisación del fútbol.
Porque es muy fácil recurrir al "panem et circences" del satírico romano Juvenal para criticar cualquier vinculación del Estado con el principal espectáculo popular y asimilarlo a la corrupción del Imperio Romano. Incluso pegar "por izquierda" citando a Chomsky, a Marx y al "opio  de los pueblos".
No me parece mal recurrir a la Historia en busca de metáforas de situaciones actuales, siempre y cuando se hagan las salvedades correspondientes. En este caso hay un doble error cronológico y conceptual.
Ciapuscio inicia su relato de las intervenciones demagógicas romanas con la ley de distribución de harina de Cayo Graco en 123 a.C., en el ápice de la República, casi dos siglos antes de la decadencia imperial satirizada por Juvenal. Ley- por otra parte- que intentaba compensar el desamparo en el que habían caído muchos ciudadanos a raíz del prolongado servicio militar exigido por las Guerras Púnicas. Al no poder cultivar sus tierras, debieron dejarlas en manos de la aristocracia senatorial que disponía de esclavos para trabajarlas mientras ellos caían en el proletariado (literalmente: los que sólo poseen hijos). Para completar el cuadro, la súbita abundancia de riquezas ganadas en la guerra provocó una inflación persistente de los precios de los alimentos. 
La supuesta "demagogia" de los Gracos, entonces, respondía a una efectiva necesidad de responder al problema creado por la concentración de la riqueza en manos de una oligarquía codiciosa. Más o menos como la respuesta que el Estado tuvo que dar al descalabro resultante de doce años de convertibilidad en la Argentina de los ‘90.  A aquellas causas, estas consecuencias. Y recordemos que la violenta resistencia a los Gracos llevó al empeoramiento social de la República, a la rebelión de los esclavos liderada por Espartaco, y a la Guerra Civil hasta caer, finalmente, en la dictadura Cesarista. Que es el destino que construyen las "buenas conciencias" liberales, que repudian la demagogia sin repudiar sus causas.

El otro elemento no comprendido es que no se está recurriendo al fútbol como herramienta de distracción de las masas sino para debilitar a un Poder concentrado que estaba utilizando su monopolio sobre el "circo" mediático para disputarle al Estado republicano el control de la agenda pública. Bienvenida, entonces, la pelota si sirve para tapar la cornetita y ver si podemos discutir la mejor manera de producir y repartir el pan. Pero discutirlo  en la arena de las instituciones de la Democracia, sin que los dueños de la cornetita nos aturdan constantemente con la prepotencia de un Poder autoerigido que pasa por encima del voto de los ciudadanos. 

La Cultura Nac & Pop

August 26, 2009

Jau_Sca_Ram_Cos

Las últimas reuniones blogueriles me permitieron advertir cuánto se ha extendido la influencia intelectual de este grupo entre jóvenes que se identifican como Peronistas a través de su pensamiento. Ciertamente, ese crecimiento quedó "oficializado" por la explícita reivindicación que hizo Jorge Coscia durante la asunción al cargo de Secretario de Cultura (esta nota es crítica de esa postura pero, como de costumbre, la ilustré guardando mi distancia).

Creo que esta revaloración  tardía del pensamiento de Jauretche y Scalabrini Ortiz (no tanto de Ramos, que tuvo la desgracia de vivir cercanos tiempos infames, de los que no supo preservarse) es -sobre todo- mérito del talento y la tosudez de Norberto Galasso. Quiero decir: a comienzos de los ‘70 Scalabrini era una referencia poco conocida ni reeditada más allá de un par de frases y Jauretche aparecía en algunos programas televisivos como un polemista colorido y algo extravagante, cuyos apotegmas sociológicos estaban lejos de ser considerados un cuerpo doctrinario. Fueron los libros de Galasso sobre ellos los que les dieron la envergadura que hoy tienen. Lo curioso es que ellos nunca fueron considerados por las estructuras partidarias peronistas como integrantes plenos sino, más bien, algo así como "compañeros de ruta"; valiosos, pero un poco laterales.

Y-lo que es más importante- tampoco ellos renunciaron a mantener una distancia crítica de los aspectos que consideraban más flacos. Valga este párrafo de Scalabrini como muestra:

“Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país” (1947).
El subrayado es mío, por supuesto. Obedece a la curiosidad que me despierta en mi ignorancia, averiguar cuáles podían ser esos actos trascendentales de Perón que merecían la crítica de Scalabrini en el período más brillante de su gobierno. Crítica de la que no se privaba aún en medio de un párrafo contundente (con el que estoy completamente de acuerdo) sobre lo que significa una actitud consecuente frente a las opciones concretas de un momento histórico.

Mientras los compañeros de hoy adoptan estos referentes como antecesores genealógicos de su identificación peronista en base a valores nacionales y sociales de justicia y equidad -que exceden el marco partidario por ser valores universales-, ellos parecían mantener esa perspectiva dual de acompañamiento autónomo. Por lo menos a juzgar por el testimonio de Hernández Arregui de un encuentro con Scalabrini, en 1951, en el que éste le habría dicho:

¿Usted no cree, Arregui que ha llegado el momento de formar un partido comunista nacional? ¿No cree que dado el avance que hemos logrado últimamente es necesario un partido de izquierda que incida sobre el peronismo, una izquierda nacional?
Aparentemente, Scalabrini fundamentaba su comprensión del fenómeno histórico peronista en una sólida formación intelectual que no se limitaba a una liturgia consignista. Ni temía insertar conceptualmente un acontecimiento nacional en el marco más amplio de la Historia Universal (como si las luchas libertarias de un pueblo tuvieran que mantenerse ascépticamente aisladas de "ideológías foráneas"). Véase, si no, a qué paralelimos apela a un año del 17 de Octubre del ‘45:

“Dentro de pocos días se cumplirá un nuevo aniversario de un acontecimiento que en mi juventud me conmovió profundamente, tanto como en el correr de los años debía de conmover al mundo: la rebelión del pueblo ruso, bajo la dirección de un genio político trascendental Nicolás Lenin. Las revoluciones destinadas a marcar una huella perdurable en la historia presuponen la existencia de dos factores: primero, un pueblo dotado de una elevada tensión espiritual y de un ímpetu de generosidad colindante con el mesianismo, como era el pueblo ruso, de acuerdo a sus intérpretes más fehacientes y como yo creía que era la facción más genuinamente diáfana del pueblo argentino. Segundo, conductores que estén íntima e inseparablemente imbuidos de ese espíritu, hasta el punto de ser sus intérpretes como lo fue Lenin. Lenin era un doctrinario dogmático, pero un ruso ‘profundamente nacional’ según el testimonio textual de Trotsky quien agrega: Para dirigir una revolución en la historia de los pueblos es preciso que existan entre el jefe y las fuerzas profundas de la vida popular un lazo indisoluble y orgánico que alcance a sus raíces esenciales”
Ojalá que la gestión de Coscia (y de quienes lo acompañen) no se limite a la difusión textual de sus maestros inspiradores sino que se exprese en políticas auténticamente revolucionarias, como las que hace poco pedía Ignacio Copani: que el Arte abra puertas a los jóvenes privados de oportunidades; que puedan formar sus orquestas, pintar sus vidas, filmar sus ilusiones. Ojalá.

Recomiendo la lectura de la respuesta de Galasso a las estrechas críticas de algunos familiares de Scalabrini al final de la página siguiente: http://www.elortiba.org/sortiz.html
También la respuesta a Proyecto Sur sobre el paralelo actual: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-119374-2009-02-02.html

 

Sebreli, Alabarces, Maradona

August 15, 2009

Sebreli_futbol

Ahora que la televización del fútbol está revelando todo su alcance político y económico, se hace más notable el raquitismo conceptual de J.J. Sebreli. Como dice Pablo Alabarces en esta nota: "Sebreli es a la Sociología lo que Tinelli a la cultura de las masas". El resto (cómo quedará finalmente Maradona en la Historia) es temprano todavía para dar un juicio definitivo.

El Código Benedicto

August 12, 2009

 

Benedicto_chicos

You can read an English version of this post here.

No puedo linkear el dibujo a la nota que ilustra (el editor digital del diario lo hizo de nuevo).
Pero a esta altura no creo que nadie necesite aclaración de lo que significa.

La cuestión es: ¿hasta cuándo las leyes de nuestro país van a permitir que la salud de nuestros jóvenes dependa de los prejuicios morales de una secta eclesiástica privilegiada e hipócrita?

Lo más gracioso es que justo ahora que se sienten "agredidos" por las directivas sobre educación sexual, se acuerdan de difundir un documento del Vaticano sobre la pobreza en Argentina que fue emitido en Mayo.

Parafraseando al Chacho Jaroslavsky: "Te atacan como partido político y se defienden con la libertad de conciencia religiosa".

PD: Esta última idea la esccribió primero el Comandante Cansado. Nobleza obliga.

 

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