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Quino y Sócrates en la Feria

May 12, 2012

 Quino_feriaLa sección Debates de esta semana estuvo dedicada a la presencia del maestro Joaquín Lavado en la Feria del Libro y me pidieron que escribiera una nota. La composición de caricatura y foto la hice después, para  el blog.

Crecimos juntos 

Pocos son los que –como Quino– pueden disfrutar de ser considerados como un familiar querido por gente de buena parte del mundo. Gente que se acerca a saludarlo con la confianza y el afecto que se tiene por un primo, un tío o un abuelo al que se conoce de toda la vida, aunque no se lo haya visto nunca antes en persona. Una familiaridad que este hombre tímido y poco dispuesto a la figuración social debe haber aprendido a comprender –como una paradoja inesperada– por haber podido realizar su modesta ambición juvenil: vivir del humor gráfico.

Nada tiene de extraordinario esa elección profesional, compartida con muchos otros. Lo extraordinario es la empatía que Quino ha logrado construir con sus lectores de diversas edades y latitudes, de modo que –más allá de la finura de su trazo y el ingenio de sus ideas– deja en ellos una particular sensación de haber participado en la realización del chiste.

Quizá sin proponérselo, Quino ha llevado a la práctica lo que postulaba el Sócrates de los diálogos platónicos: ayudar a su interlocutor a reconocer lo que ya estaba dentro suyo sin que fuera consciente de ello. Como una comadrona (el oficio de la madre del filósofo) del pensamiento. Y, además, nuestro Sócrates humorístico nos ha ayudado a pensar sin perder jamás la cordialidad y la modestia de quien se considera uno más de los simples mortales arrojados a la complejidad de la existencia.

Los temas desde los que Quino practica su prestidigitación son inabarcables. Pueden ser tan abstractos como un cordel enmarañado (símbolo elemental de todas las complejidades de la vida) o tan sofisticados como el abstruso lenguaje publicitario del marketing. Pero su genio creativo también puede encontrar variantes insospechadas en los tópicos más transitados del género: el náufrago en un islote, la manzana edénica o la rutina marital.

El enfoque original con el que ha tocado cada uno de estos temas ya era notorio en sus primeras publicaciones en revistas como "Tía Vicenta". Tanto como para que un veinteañero Caloi –otro talento inmenso y generoso que acabamos de perder– ya a fines de los 60 participara en una conferencia explicando entusiasmado algunos de los recursos con los que el maestro mendocino estaba cambiando las reglas tradicionales del humor. Particularmente en el chiste secuencial, en el que (al "saltearse" un paso antes del remate) invitaba al lector a imaginar la viñeta faltante, participando con su propia inteligencia del acto creativo.

Y, claro, está Mafalda. La historieta que, habiendo nacido como la expresión más aguda de su tiempo y lugar, llegó a interpelar las conciencias de sus lectores trascendiendo las fronteras y los años. Ahí estaban nuestros tumultuosos años sesenta: el departamento mínimo del empleado de oficina (que replicaba el de su creador), la adquisición del primer televisor y el primer auto. Pero también la angustia por la pérdida de la democracia y la entronización de la duplicidad entre los valores declamados y su opacidad en la práctica. Frente a la violencia de una realidad que en los 70 se hacía cada vez menos representable, Mafalda fue derivando progresivamente hacia la reflexión humanística más universal. La pequeña Libertad llegó para recordarnos la exigencia mínima de la que como humanos no debemos abdicar. Y allí se mantiene junto a sus amiguitos, décadas después de que Quino dejara de dibujar sus entrañables personajes. Renovando su mensaje con cada generación que accede al mundo inteligente y tierno creado por este familiar del alma.

Videla. la banalidad del mal

April 29, 2012


Videla_joven_viejo 
En la conversación previa a la caricatura para esta nota sobre el último libro de Ceferino Reato hablamos de contraponer el Videla marcial previo al golpe con el -presuntamente- más sosegado de la actualidad.
 
Sin embargo, la nota no corresponde exactamente a ese contraste. Tomando cierta distancia del enfoque y la actitud poco inquisitiva del entrevistador, busca, más bien, desarrollar un paralelo entre la Dictadura y el Nazismo. El punto en común estaría dado por la "cosificación" del enemigo, la privación de su humanidad, reflejada en la fórmula cuartelaria ("disposición final") que da título al libro. El paralelo no intenta ir mucho más allá, lo que resultaría escasamente fructífero, ya que la elaboración ideológica de los émulos sudamericanos carecía de la grandiosidad delirante del original. Su programa no pasaba de ser una restauración radical del orden capitalista regional, subordinado a las exigencias imperiales, como es debido.
 
Y ese programa es, precisamente, el que sigue reivindicando con tozudez el anciano de hoy. De paso reconoce (uno de los puntos más interesantes) la necesidad metodológica de la "desaparición" sistemática, para desorientar y desmoralizar a los enemigos aún por alcanzar. Lo cual resulta en una admisión indirecta del Terrorismo de Estado ejercido desde su gobierno (por cuanto cualquier civil, obrero o estudiante podía integrar las redes enemigas). Y desmiente -de paso- la mentira consciente sobre su ignorancia del destino de los desaparecidos en aquél famoso reportaje filmado de entonces.
 
En fin, si bien mi interés por los personajes individuales no se extiende desde la caricatura hacia la Historia, sí creo que las particularidades de Videla tienen que ver con la crueldad empecinada de esos primeros años. Y no porque fuera un "terrible hijo de puta" como le exigió Osvaldo Quiroga a Reato que admita. Ese traje le calza mejor a un Pinochet, con sus ademanes mussolinianos y su hipocresía rimbombante que ocultaba cuentas secretas en Suiza.
 
No, se trata más bien de la "seriedad mortal" (como definió al joven Heidegger la esposa de Cassirer) con la que un personaje oscuro y de entendimiento limitado quiso cumplir implacablemente con la misión para la que creyó haber sido elegido; tal como asumió la cruz vergonzante que le tocó en su vida familiar. La virtud de la fe implacable -diría Cioran- es la madre de las más terribles crueldades.
 
PD: Imprescindible leer este artículo para entender la banalidad de lo humano que vincula el genocidio argentino al genocidio nazi. 

El petróleo es mío, mío, mío

April 25, 2012

Cris-Rajoy 

A medida que el paso de los días va asentando la polvareda levantada por la decisión argentina de recuperar el control de YPF y, una vez aplacadas las amenazas del gobierno y los medios hispanos (y sus sucursales locales), ya es posible juzgar la clarividencia de algunos comentaristas apresurados.

Entre quienes dejaron su muestra para la posteridad, no extraña ver al desmemoriado Andrés de Miami. Y digo "desmemoriado" porque aunque fuera todavía joven cuando dejó estas costas, seguramente ya tenía la edad suficiente como para recordar la importancia que la petrolera estatal tenía en el país y su papel en el desarrollo del mismo. Por eso, su afirmación de que la salida de Repsol hará de YPF una empresa "menos eficiente" no es tan disculpable como en el caso de alguien que sólo la conociera por informes financieros de segunda mano. 

No, hay que pensar que Oppenheimer es -definitivamente- un Alberto Fernández de vuelo internacional, tratando de obscurecer la información circulante sobre su país de origen, en lugar de aportar para mejorarla. Ningún argentino informado que fuera adulto en los ‘70, puede ignorar que YPF fue sistemáticamente descapitalizada durante la dictadura haciéndole tomar créditos innecesarios, destinados a otros menesteres (Mundial 78, autopistas), obtenibles merced a la garantía que su prestigio significaba para los financistas. Lo gracioso es que él mismo no puede evitar consignar la desmentida inminente a su pronóstico agorero de los males que sobrevendrán al país por permitir que su presidenta "cruce la raya":

 

“Los argentinos hacen esto una y otra vez: rompen los contratos, no pagan las deudas”, dice Susan Kaufman Purcell, directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami. “Desafortunadamente, mientras la reacción inmediata es decir que los inversores ya no irán a Argentina, en realidad no dejan de ir”.

Una vez más, el principal servicio que presta Andresito es el de anunciar todo aquello que va a pasar exactamente del modo contrario al que el lo predice.

 

Luis A. Romero y el “Patriotismo Republicano”

April 14, 2012

Romero_Republica 

El conocido historiador y columnista de La Nación la emprende en esta entrevista contra el nacionalismo patológico. O, más bien, contra "los nacionalismos"; ya que, asegura, por su plasticidad puede presentarse con ropajes ideológicos de izquierda o de derecha. Pero sus características serían las mismas: exigencia de unidad forzosa, prejuicios emocionales, exclusión de lo diverso.

La caracterización que hace Romero parece más una enunciación casuística que un paradigma teórico. Esta limitación ya me había llamado la atención cuando fui su alumno a fines de los ‘80 (limitación compartida con su míticamente prestigioso padre, Alberto Luis, también advertible en sus libros; lo que me facilitó en su momento aprobar el examen final eludiendo una fatigosa exposición bibliográfica). Y digo que me había llamado la atención porque recordaba la fuerte impronta teórica de izquierda que tenía el cuerpo de ayudantes de cátedra de Introducción a la Historia que él integraba a principios de los ‘70. Tanto como para "ocupar" las mesas de exámenes, excluyendo al titular (Pérez Amuchástegui) y "socializar" las notas en exámenes grupales. Pecados de juventud, sin dudas, pero de escaso arraigo posterior.

Pese al enunciado inicial, a lo largo de la entrevista sólo se desarrolla en detalle la formación del nacionalismo católico de derecha (el único realmente experimentado en nuestro país), quedando apartado el Peronismo en tanto fenómeno transversal. Reclama, entonces, alejarse de ese nacionalismo excluyente y simplista para proponer un "patriotismo republicano" fundado en la Constitución y la probidad en la función pública. Claro que -por la ausencia de marco teórico antes señalada- quedamos sin saber cuáles serían las condiciones estructurales que servirían de sostén a esa conducta ideal: ¿sería una economía agro-exportadora con exclusión de los dos tercios de sus habitantes? ¿o sería una basada en talleres familiares sujeta al vaivén de los libres flujos comerciales? ¿o sería necesaria la intervención del Estado para intentar un proyecto de desarrollo diversificado?. ¿Y sería igualmente posible ejercer ese patriotismo republicano y democrático liberal -en cualquiera de estos modelos- sin apelar a algún tipo de convocatoria emocional patriótica para contener los conflictos sociales sectoriales en un marco convivencial?

Antes de plantearnos semejantes cuestiones, la entrevista nos genera el interrogante del motivo de tanta preocupación por la presunta actividad nacionalista beligerante cuya existencia no alcanzamos a percibir en la práctica política actual que (tal vez ingenuamente) nos parece bastante civilizada, pacífica y democrática. Pero el final de la entrevista viene a despertarnos de nuestra ensoñación; el objeto de los desvelos de Romero no sería otro que el gobierno kirchnerista:

Y hoy, sí, sí, el patriotismo, tal cual se lo fogonea desde el poder, simplemente el patrioterismo… no patria.

Acabáramos, ahora se entiende. Debe ser por nuestra escasa sensibilidad y desinformación que no habíamos advertido los llamados destemplados a "destruir a los enemigos de la Patria" ante las masas ululantes, ni las razzias contra los opositores, ni los presos y torturados por razones políticas, ni los asesinatos en el Senado de la Nación. En fin…

El largo brazo de Cromwell

April 3, 2012

Cromwell_Thatcher-Galtieri

 La perspectiva del artículo conmemorativo de los 30 años de la Guerra del Atlántico Sur tiene su grano de interés: desde el tiempo de Cromwell, hay una continuidad en la tenacidad inglesa por afirmar su status imperial. Pero no puede decirse que esa tenacidad se haya mantenido siempre inquebrantable. El caso más espectacular tal vez hayan sido las concesiones de Chamberlain a Hitler en 1938. Pero en el propio Río de la Plata, el orgulloso Imperio Británico hubo de retirarse tres veces antes de apropiarse de las desoladas islas sub-antárticas; tal vez a modo de compensación.

El insensato paso dado por la Junta Militar de la Dictadura, sin embargo, se encontró con el personaje adecuado para desatar la tragedia subsiguiente. Una política ambiciosa, insensible al costo en vidas humanas que pudiera acarrear la guerra que le venía como anillo al dedo para suprimir la oposición interna a su Revolución Conservadora empantanada. Recuerdo la advertencia de James Neilson, por entonces mi jefe en el Bs. As. Herald, al día siguiente al desembarco: Thatcher es igual a Galtieri. 
Es cierto, como se ha dicho, que el resultado de la aventura bélica le permitió a Thatcher llevar adelante su proyecto de desmantelamiento del Estado Benefactor de base industrial para transformarlo en un modelo de privatizaciones y servicios financieros. Lo que no es tan cierto es que debemos agradecerle la recuperación de la Democracia, derrota militar mediante. La invasión de las islas había sido la "fuga hacia adelante" de un régimen militar cuyo modelo económico ya había entrado en bancarrota. Aún en el supuesto de que la jugada les hubiera salido bien, los errados supuestos dogmáticos del neo-liberalismo seguirían mostrando su inaplicabilidad a una economía periférica, como se demostraría nuevamente en el renovado  intento de aplicación (corregida y empeorada) en los ‘90. La agonía se prolongaría un año o dos más de lo que duró.
Queda por revisar la incapacidad de la sociedad civil argentina para darle la espalda a la aventura militar. Una cosa es que la población general estaba largamente preparada por años de educación en un patriotismo popular obnubilante (ver la muy buena descripción de este fenómeno en el blog de Eva) para ser incapaz de medir las consecuencias de inflar el ego de Galtieri. Otra cosa es que los dirigentes políticos mostraran su incapacidad para pretender esa posición. Con las excepciones (por razones diferentes) de Alsogaray y Alfonsín, el resto (incluyendo los partidos de Izquierda) cayeron en el seguidismo oportunista o el reflejo dogmático. Gerardo nos permite asomarnos nuevamente al excepcional documento de Carlos Brocato, cuya publicación en Nueva Presencia expuso la inanidad argumental del anticolonialismo de opereta orquestado al calor del abrazo entre Fidel y Costa Méndez.

 

Malvinas y los intelectuales anacrónicos

March 8, 2012
Malv_Arg_Thatcher
Antes que nada debo aclarar que esta ilustración surge de una transacción. Mi jefe quería escribir un artículo en apoyo a la declaración de los 17 intelectuales y/o habitués de La Nación, así que hubo que negociar. Por otra parte hay que reconocer la amplitud editorial de incluir una nota que contradice con sólidos argumentos jurídicos esta postura.
Como han escrito muchos en respuesta al documento, el debate así planteado es anacrónico. Ni la posición nacional es patriotera ni este grupo es cipayo. Podría agregar de mi cosecha que el problema vital de Sarlo y Cía (que guía todas sus tomas de posición) es haber quedado radiados de los puestos estatales de la industria cultural desde 2003. Y casi diez años de sequía es mucho para soportar, más alla de lo brillante que pueda ser su carrera como intelectuales orgánicos del poder corporativo.
En cuanto a la unanimidad patriotera del apoyo político a la aventura militar del ‘82, vale la pena recordar el documento de Carlos Brocato que publica(mos) en Nueva Presencia en ese entonces (el mérito no fue mío, claro, sino del director Herman Schiller). Y, ya que estamos, recomiendo leer el breve reportaje sobre el tema realizado por la agencia Paco Urondo al Profesor y amigo Ezequiel Meler, que es un ejemplo de por dónde pasa el futuro intelectual del la Argentina.

Barletta, el Radicalismo y la Historia

February 2, 2012

Barletta_Frond_Balbin

 Cuando me encargaron ilustrar esta entrevista ni siquiera sabía quién era el actual presidente de la UCR. Lo único que me adelantaron fue que se identificaba más con Frondizi que con Balbín.

Si alguien le dedica unos minutos, también va a poder encontrar algunas ideas de cómo el Radicalismo "se fue de Historia" y unos pocos pero sustanciosos conceptos del sociólogo Sidicaro. 

Maristella Svampa y la crítica muy crítica

January 10, 2012

Svampa_DelaRua_KirchnerPara este primer posteo del año voy a hacer explícito el enunciado de propósitos que me hago todos los años (y, en rigor, varias veces por año): "Más dibujos, menos palabras".

Y ahora, aprovechando que la comidilla de la semana es la aparición del grupo Plataforma 2012, con su reivindicación de la crítica insobornablemente crítica, van unos párrafos de una de sus integrantes, evaluando el legado de la crisis de 2001.

¿Es el kirchnerismo un producto del 2001? ¿Representaron o cooptaron a los movimientos sociales?


–El kirchnerismo se hizo eco de un reclamo que recorría 2001, que incluía un cuestionamiento del orden neoliberal y la implementación de una política económica diferente. La apertura de un nuevo espacio progresista a nivel latinoamericano y la reivindicación de una política de derechos humanos, respecto de lo sucedido en los 70, consolidó su costado progresista. Pero sus insuficiencias son muy evidentes, no sólo por la tendencia a la concentración del poder.

¿Cuáles son, a su juicio?

–Uno de los aspectos más graves, que bien se conoce en nuestras provincias, es el avance de la dinámica de desposesión, ligada a la implementación de modelos de desarrollo altamente excluyentes. Tanto el agronegocio, la megaminería a cielo abierto, como ciertos megaemprendimientos (residenciales y turísticos) conllevan un acaparamiento de tierras y una tendencia a la aniquilación de otras formas de vida en los territorios. Eso abre a una nueva etapa de violación de los derechos humanos, visible en la ola de criminalización y asesinatos en comunidades campesinas e indígenas. Aunque el gobierno nacional quiere despegarse de toda responsabilidad, señalando a los gobernadores como únicos responsables, estos modelos de "maldesarrollo" constituyen una política de Estado.

Así que ya saben; estamos ante una nueva etapa en la violación de los derechos humanos. Juicios más, juicios menos, igualito a los ‘90 (¿cómo era aquello de la "enfermedad infantil"?).
Por último -y como expresión de la madurez con la que se desenvuelven estos "intelectuales críticos"- vale la pena averiguar las razones subyacentes a las excusas con las que Guillermo Saccomano intentó disfrazar el sainete de rencores personales contra la adhesión de Beatriz Sarlo a ese espacio. Para ello, recomiendo buscar el suplemento Radar de Página 12 de 2007.

EEUU, América Latina y el Fin de la Globalización

December 26, 2011

 Obama_CelacUSA, Latin America and the end of Globalization. English version here

Hace dos décadas, cuando implotó la Unión Soviética, la opinión prevaleciente en la prensa -así como en la academia- era la de que había llegado el tiempo para un mundo unificado o "globalizado".

A tono con ese espíritu, una serie de instituciones y foros "globales" pasaron a estar al orden del día. Algunos de ellos (como la Organización Mundial de Comercio) emitieron regulaciones respaldadas por sanciones, mientras que otros (como el Foro sobre el Cambio Climático o la Corte Penal Internacional) no pudieron evitar ser ignorados por las naciones poderosas, según sus propios intereses. Los escépticos y "globalifóbicos" salieron a las calles a protestar contra este "Nuevo Orden Mundial", que parecía más bien un "mundo para los ricos y exitosos".

Lo que pocos parecían poder decir era cómo se podría torcer esta tendencia. El ingreso de nuevos grandes jugadores (China, India, Brasil, Corea) a la arena global, parecía suficiente evidencia de una tendencia irreversible. De tanto en tanto, una crisis local o regional (México, Rusia, el sudeste asiático o Argentina) salpicaba el cuadro, pero el núcleo de la dinámica económica mundial permanecía intocada. Hasta que lo impensable ocurrió.

Conmunmente se asume que Nouriel Roubini fue el único economista que previó con exactitud la inminente crisis. Puede que esto sea verdad en el corto plazo. Pero otros observadores ya habían descrito los mecanismo por los cuales la continua espiral financiera era insostenible en el largo plazo. Y no sólo entre los grupos trotskystas marginales que suelen predecir un apocalipsis revolucionario todos los años. Mauricio Prelooker (muerto en 2001), un economista autodidacta, que daba cursos en sindicatos argentinos, fue uno de ellos. Entre otras fuentes había estudiado en detalle las "ondas largas" de Kondratieff y los "ciclos económicos" de Shumpeter.

En tanto el ahogo financiero de la Argentina se agudizaba desde 1995, Prelooker abogaba por el uso de una "moneda inconvertible" transitoria que permitiera poner en marcha el aparato productivo estancado para evitar la dolorosa devaluación y el salto al vacío del "default". Tiempo después de que se hicieran realidad ambas amenazas, tuve la ocasión de sacar las consecuencias de sus previsiones en un artículo que publiqué en Abril de 2002. Entre otras cosas decía (disculpen la inmodestia):

La crisis que comenzó en las economías industriales periféricas y tiene al Japón paralizado desde hace años ha sido eludida -hasta ahora- por los Estados Unidos apelando al viejo truco de emprender, una tras otra, sucesivas guerras de alcance limitado. Estas mantienen reanimada por un tiempo su producción industrial con bajo costo político. Pero éste es un recurso limitado y -en la visión de Prelooker- una debacle semejante a la de 1929 está contenida en la naturaleza autodestructiva del capitalismo globalizado. Por eso el futuro cercano es el de un "capitalismo desglobalizado" circunscripto a unos pocos bloques económicos defensivos.

Algunos de estos "bloques defensivos parecen estar en marcha con un diseño más flexible y cuidadoso que los acuerdos globales de "libre comercio con metas de inflación" de décadas anteriores, que resultaron una camisa de fuerza para economías de muy diferentes niveles de tecnología, productividad y recursos. Mientras Obama trata de seducir a sus nuevos socios asiáticos (excluyendo a China), los países de América Latina han venido desarrollando foros económicos y políticos desde los cuales velar por las necesidades de cada miembro (excluyendo a EEUU y Canadá) y sus relaciones mutuas.

Si algo es deseable para Europa (antes de que estalle la violencia callejera que se viene) es que mande al desván el fallido Tratado de Maastrich y lo reemplace por uno más realista con (por lo menos) dos "velocidades".

Bergoglio se va pero deja el huevo

November 12, 2011

Bergoglio Esta ilustración fue hecha hace unos meses para una nota que adelantaba una evaluación de la actuación del Sr. Bergoglio al frente del episcopado católico argentino. La conclusión de la nota era que su rigidez lo llevó a terminar derrotado en las batallas libradas contra las iniciativas gubernamentales para ampliar derechos civiles postergados, como el Matrimonio Universal.

 Sin embargo, si la nota fuera escrita hoy, posiblemente sería otra la conclusión. Justo antes de dejar su cargo, el Sr. Bergoglio puede sonreir con satisfacción al ver que el intento de discutir una iniciativa para despenalizar el aborto queda congelada hasta el año próximo, mediante una triquiñuela parlamentaria (anular un despacho de comisión por mal recuento de los votos). Y -lo que es peor- con la vergonzante ausencia de la mayoría de los integrantes oficialistas de esa comisión; aparentemente por indicación de la propia Sra. Presidente.

Ya se sabía que Cristina Fernández tiene motivos de índole personal para oponerse a la despenalización del aborto, aún cuando es más que seguro que no ignora las gravísimas consecuencias que para la salud física de sus compatriotas más pobres tiene la imposibilidad de acceder a la protección del Estado ante situaciones límites (abuso marital, violación, inexperiencia). Su propio Jefe de Gabinete ha sido explícito al respecto.

Pero el problema puede ser más grave que una postura discutible de salud pública, La gravedad potencial del problema se hace patente cuando un funcionario de peso en el armado político del Frente para la Victoria, como el gobernador del Chaco, hace explícita su opción por la lealtad a sus creencias religiosas por encima de su juramento de lealtad a  la  Constitución y las Leyes por las que fue elegido al cargo.

Un proceso de transformación de las condiciones  económicas y sociales de un país no se juega solamente en el plano económico y político. La ecuación del dominio que las clases poseedoras de los resortes económicos ejercen sobre las clases subordinadas incluye un componente ideológico que permite imaginar (o bloquea) los límites de lo lo que en esa sociedad puede ser cambiado o, por el contrario, se considera inalterable. 

 Y no puede decirse que los integrantes peronistas del Frente no tengan experiencia histórica sobre las consecuencias de subordinarse ideológicamente a la paternidad de la jerarquía católica (sin negar por ello las posturas y el trabajo valioso de muchos de los integrantes de esa grey, laicos o no). Después de alimentar por un tiempo la continuidad de los privilegios obtenidos por la Iglesia desde los años ‘30, el gobierno de Perón se encontró envuelto en un conflicto por la dirección ideológica del país que lo fue deslegitimando. Cuando el conflicto por fin estalló violentamente, el pueblo llano, que adhería políticamente al gobierno y reconocía los beneficios obtenidos, se vio desconcertado por una elección entre lealtades opuestas para la que no había sido preparado, acostumbrado como estaba a percibirlas como una unidad.

La sociedad de hoy no es la misma que la de entonces, ni entre la clase trabajadora urbana (no me atrevo a afirmar lo mismo de muchas zonas rurales) ni en sus capas medias, como el debate sobre el divorcio y el matrimonio universal lo demostraron. Pero difícilmente esa disposición pueda cristalizarse en una postura explícita si quienes deben ejercer el liderazgo y la docencia preparatorias, renuncian al debate y aceptan sin discutir los principios dogmáticos de una institución que -tarde o temprano- utilizará la plataforma que se le cede para lanzarse a ampliar el territorio bajo su control.

 El Cardenal Bergoglio puede, pues, retirarse de sus funciones con el espíritu reconfortado: el huevo de la serpiente que deja en su nido se encuentra a salvo y preparándose para eclosionar cuando llegue el momento.

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